
Para optimizar la inversión en Ciencia en un determinado territorio es fundamental conocer en profundidad su sistema productivo, identificando las actividades en las que dicho territorio dispone de capacidad competitiva real o potencial. Una vez que se identifican estas actividades, se puede dirigir la política científica, de desarrollo tecnológico y de innovación hacia estos sectores clave, implementando lo que se conoce como una estrategia de especialización inteligente. El primer informe de la Cátedra para el Análisis de la Innovación, informe núm. 1 realizado en 2020 y disponible en este enlace, fue un estudio sobre la estructura económica de Asturias centrado en destacar las actividades clave y con claras capacidades competitivas de la región. En aquel informe, que usaba datos de las Tablas Input-Output de Asturias de 2015, se observaba como Asturias seguía siendo una economía en transición, con sectores tradicionales que daban claros síntomas de agotamiento y nuevas actividades que empezaban a emerger, pero de manera débil. Sobre las bases de sus conclusiones y de otros trabajos similares, se definieron algunas de las líneas maestras de la política científica y de desarrollo económico aplicadas en Asturias en el último lustro.
Las transformaciones económicas que hemos experimentado desde la elaboración del primer informe de la Cátedra, tanto dentro de Asturias como en nuestro entorno nacional y global, aconsejaban revisar profundamente el análisis de la situación de la economía asturiana. Disponemos de nuevos datos procedentes de las Tablas Input-Output de Asturias de 2021 (SADEI), que se pueden complementar con otras fuentes, procedentes del INE y EUROSTAT, actualizadas recientemente. Todo ello permite obtener la fotografía más reciente de la estructura sectorial de Asturias, que, complementada con un estudio de redes, nos permite examinar la evolución de las interrelaciones sectoriales durante el periodo 1995–2021. El objetivo de combinar estos análisis es identificar los sectores con mayores ventajas competitivas y mayor potencial de crecimiento comprendiendo la situación actual y su evolución en las últimas décadas.
El resultado de esta actualización y análisis de la evolución reciente de la economía asturiana permite tener una aptitud optimista sobre el potencial de la región. Observamos que la estructura sectorial es estable en términos de especialización, con cambios relevantes en productividad. De las 64 ramas analizadas, 13 presentan una posición sólida (alta productividad, alta especialización), 15 muestran potencial de crecimiento (alta productividad, baja especialización) y el resto se clasifican como sectores débiles (baja productividad, alta especialización) o no presentan ventajas destacadas. Esto constituye un avance muy significativo respecto a la situación de hace tan solo unos años, cuando el número de ramas sólidas o con potencial era muy inferior (pasando de 8 sólidas a 13, y de 14 con potencial a 15). Además, las actividades que presentan los avances más importantes en productividad pertenecen a áreas como investigación y desarrollo (I+D), material eléctrico, metalurgia o servicios financieros, configurando un conjunto de actividades competitivas más modernas y alineadas con las economías más avanzadas.
El estudio de redes revela asimismo una transformación progresiva hacia una economía más interconectada y compleja. La densidad de la red, definida como la proporción de vínculos económicos activos entre sectores sobre el total de vínculos posibles. y el número de relaciones intersectoriales han aumentado de forma sostenida, lo que indica un mayor grado de integración productiva regional. Asimismo, se observa un desplazamiento del centro de la red desde la industria pesada hacia los servicios avanzados, que han adquirido un papel estructural en la articulación del tejido productivo. Paralelamente, los clústeres sectoriales han evolucionado desde configuraciones más fragmentadas hacia comunidades más amplias y heterogéneas, reflejo de una mayor integración entre industria y servicios.
En conjunto, Asturias se configura como una economía más diversificada y conectada que en décadas anteriores (el número medio de vínculos importantes entre sectores ha pasado de 4,4 en 1995 a 6,2 en 2021), lo que incrementa su potencial de generación de efectos multiplicadores internos. Esto constituye un punto de partida sobre el que explorar el potencial de Asturias en algunas de las áreas que mayor crecimiento podrían experimentar en los próximos años, como la industria vinculada a la defensa o la transformación del sector terciario asociada a la digitalización y la inteligencia artificial. Tal diversificación e integración se puede interpretar como el éxito de los esfuerzos que, de modo continuado, ha realizado la región para impulsar estas actividades a través del impulso de la I+D+i. Apoyados en las conclusiones de este primer informe, se orientan los trabajos futuros para comprender mejor el potencial de Asturias en (i) el ámbito de la industria de defensa y en (ii) la capacidad de aprovechar el reto que suponen la inteligencia artificial y la digitalización. El objetivo es conocer mejor la realidad de la estructura económica regional para poder proponer una estrategia de especialización inteligente óptima para una Asturias que está cambiando de modo acelerado.